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Lubricantes Transmisiones

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El motor de los tractores realiza un trabajo muy intenso, y se ve sometido a diferentes fuerzas y tensiones en función del movimiento y la fricción que soporte. Para evitar un mayor desgaste en algunas de sus piezas, es fundamental que el tractor esté adecuadamente lubricado con un aceite para transmisiones. De esta forma puedes asegurar tanto un mejor funcionamiento como un mantenimiento óptimo de tu maquinaria agrícola, prolongando su vida útil.

El aceite del motor para equipos agrícolas cumple varias funciones importantes. En primer lugar, contribuye a mantener lubricadas todas las piezas móviles de su mecanismo, evitando así el roce y el consiguiente desgaste. También limpia y protege las piezas, eliminando las partículas de desechos como la carbonilla, reduce el proceso de oxidación de los componentes y evita la acumulación de residuos.

No obstante, para elegir correctamente el aceite para el motor de tu tractor deberás tener en cuenta una serie de características concretas de tu maquinaria. Esto permitirá que tenga una vida útil mucho más larga, así como un funcionamiento más eficiente en el trabajo diario.

Como elegir el aceite para tus equipos agrícolas

Actualmente existe una gran variedad de aceites para motor de este tipo de máquinas, por lo que resulta algo complejo decantarse por una marca o tipología correcta. Lo primero que debes tener presente son las recomendaciones del fabricante del tractor, por supuesto, así como las cualidades que buscas en el lubricante en función del uso que vayas a dar a tu equipo.

  • Lubricación. El aceite mantiene las piezas móviles separadas, evitando los problemas de desgaste provocados por la fricción continua.
  • Refrigeración. Es necesario que el aceite sea resistente a las temperaturas extremas, altas o bajas, manteniendo su viscosidad. Además, hay que tener en cuenta el calor que se genera en el motor durante la combustión.
  • Sellado. Para asegurar una buena compresión, el aceite debe eliminar cualquier fuga entre el pistón y la camisa del cilindro.
  • Protección y limpieza. Durante la combustión se genera una gran cantidad de partículas de desecho, como carbonilla u otros residuos de aceite oxidado.
  • Anticorrosión. El aceite debe ser capaz de evitar la corrosión en las piezas del motor, ya que si el vapor generado llega a condensarse en las piezas provocaría daños en el motor.

Tipos de aceites lubricantes

La clasificación más sencilla y popular de estos aceites es la siguiente:

  1. Aceites minerales. Se obtienen a partir del petróleo bruto por destilación.
  2. Aceites sintéticos. Son fabricados a partir de subproductos petrolíferos combinados, y normalmente se diseñan en laboratorios.
  3. Aceites semisintéticos. Combinan los dos tipos anteriores. Su composición suele oscilar alrededor de un 70 u 80% de aceite mineral y un 20 o 30% de aceite sintético.

Ahora bien, ¿cuáles son las ventajas e inconvenientes de cada tipo?

  • Precio. El lubricante sintético, por su fabricación más compleja, tiene un precio más elevado que el mineral. Esto hace que el aceite mineral sea mucho más usado que los sintéticos.
  • Tipo de máquina. Con la llegada de los motores de alta definición, también llamados motores turboalimentados, con common rail, es necesario cumplir con la normativa de Fase III y IV. Y es que, para el uso de este tipo de motores, se exigen aceites de alto rendimiento.
  • Termorregulación. El aceite sintético soporta temperaturas más altas sin degradarse ni oxidarse, y está indicado especialmente en los motores Tier III y IV que trabajan con altas temperaturas y con turbo. Además, los aceites sintéticos rinden más a baja temperatura, mejorando el arranque del motor en climas fríos.
  • Durabilidad. Los lubricantes sintéticos son menos volátiles, lo que permite un menor consumo de aceite en el motor.